
«Nos encontramos reunidos por algo que nos une más profundamente que nuestras diferencias: el don de un carisma que hemos recibido y que sigue dando vida… Durante estos días, deseamos vivir como peregrinos. Caminar juntos/as, escuchar, compartir, dar gracias».
Con estas palabras de la hermana Ángela Cuadra, coordinadora general, iniciamos los actos de conmemoración de los 150 años de la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Vivimos unos días de encuentro, celebración y renovación que nos invitó a acoger con hondura nuestra historia, y a renovar nuestra vocación y misión educadora.
Para los educadores/as de la Fundación Escuela Teresiana que participamos estos días, haber respondido a la invitación de las hermanas para sumarnos a esta peregrinación ha sido un auténtico regalo. Mirar atrás nos permite hacer memoria agradecida de una experiencia compartida que dejó huella: partiendo de la calidez y cercanía de los primeros reencuentros en Tortosa, pasando por la hondura del silencio en los lugares de recogimiento, hasta la alegría sencilla de compartir mesa y conversaciones que nos hacen sentir familia.
Durante aquellas jornadas (19-23 de junio) recorrimos lugares emblemáticos para la Compañía donde se guardan y cuidan las raíces del carisma teresiano. En Montserrat compartimos la Eucaristía a los pies de la Moreneta, en un lugar lleno de significado para Enrique de Ossó y vinculado a su vocación. El itinerario continuó en Tarragona, ciudad donde nació la Compañía y dio sus primeros pasos. Recorrer juntos las calles y las casas donde las primeras jóvenes dijeron «sí», así como celebrar la Eucaristía en la catedral, nos permitió conectar con el testimonio vivo de quienes trazaron los primeros pasos y vislumbrar el alcance universal de la Compañía. Descubrir cómo aquella pequeña semilla inicial ha germinado y echado raíces en distintas culturas y pueblos del mundo reafirma que el carisma teresiano de Enrique de Ossó sigue dando vida hoy, inspirando nuestro presente y abriendo horizontes hacia el futuro
En este marco de vivencias y carisma compartido, queremos reiterar un agradecimiento sincero a la Compañía y a la Comisión del 150.º aniversario, por su dedicación y cuidado en la preparación de cada detalle de esta peregrinación y encuentro.
Asimismo, agradecemos a toda la comunidad educativa del colegio de Tarragona su cálida acogida. La implicación de sus educadores/as acompañando en las visitas históricas y su colaboración hicieron posible que cada momento en la ciudad se viviera con un sentido de agradecimiento y de familia.
Gracias a la Compañía de Santa Teresa de Jesús por invitarnos a caminar juntos en esta celebración. Lo vivido a lo largo de esos días de peregrinación sigue reforzando nuestro sentido de pertenencia a esta familia y el camino en misión compartida, hermanas y laicos/as. Regresamos con la convicción renovada de ser fieles hoy al carisma recibido, recordando que «el tiempo urge y apremian las circunstancias»: una llamada que nos compromete a seguir respondiendo con valentía, audacia y creatividad a las necesidades y desafíos de nuestro mundo desde nuestra realidad educativa donde estamos.