Nuestro colegio de San Sebastián, Santa Teresa Ikastexea, ha vivido con ilusión en este curso el comienzo de un nuevo camino que abre una puerta de esperanza al futuro: se trata de la unión con otros dos centros de la localidad pertenecientes a la Fundación Jesuitina y a la Fundación diocesana Elikel, para crear juntos un nuevo proyecto educativo.
Somos conscientes de que vivimos “tiempos recios” para la educación concertada católica, con una sociedad cada vez más secularizada y unos índices de natalidad en continuo descenso. Por ello, es momento de buscar nuevos modos y, como decía Santa Teresa, “hacernos espaldas unos a otros”.
En este contexto, con el firme propósito de generar un proyecto educativo novedoso que asegure la permanencia de la escuela católica en la comarca de San Sebastián, y alentados por la llamada a la sinodalidad eclesial a la que nos invita el papa Francisco, nace este proyecto integrador y esperanzador entre estas instituciones, todas ellas con larga tradición educativa en Donostialdea.
Han sido años de conversaciones entre las tres, más intensificadas en el curso 2022-23: pasos adelante, atrás, vuelta al punto de partida, sueños, constataciones, análisis de la realidad… Poco a poco se fueron vislumbrando posibilidades de integración de los tres colegios.
Tras asegurar que el proceso contaba con el apoyo del Gobierno Vasco, se establecieron las bases de la integración y en el mes de mayo se firmó un acuerdo de colaboración marco entre las tres instituciones que recoge las concreciones definidas hasta el momento, sabiendo que todavía faltaban muchos aspectos por acordar. Queda explícito en dicho acuerdo el objetivo de la integración de consolidar una oferta educativa cristiana, innovadora, desde educación infantil hasta las enseñanzas postobligatorias, basada en la experiencia y aportación de las partes y de los centros, con un propósito de servicio a la sociedad y a la Iglesia.
En cuanto al calendario de implantación, se hará en tres cursos: en 2023-24 las enseñanzas correspondientes al primer ciclo de Infantil y al primer curso del segundo ciclo pasan a impartirse en las instalaciones de nuestro colegio; en el curso 2024-25 serán 2º y 3º del segundo ciclo de Infantil y toda la Primaria; y en 2025-26, la Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato.
El acuerdo recoge el compromiso de apoyo de las tres partes al proyecto en todas sus dimensiones (pedagógica, pastoral, organizativa, económica, laboral…), ofreciendo las personas, equipos y recursos que sean precisos para ello y siendo corresponsables de su ejecución.
Los equipos directivos recibieron a finales de abril la noticia con mucha ilusión y la conexión entre los equipos de los tres centros fue inmediata. En los educadores y familias hubo también muy buena acogida y las reacciones fueron de ilusión, aunque también surgieron dudas e incertidumbre, pues quedaban todavía muchas preguntas por responder.
Con gran implicación de los equipos directivos, se comenzó a trabajar intensamente en aspectos concretos del próximo curso (transporte, uniformes, comunicaciones…).
Respecto al proyecto educativo, las titularidades compartieron desde el primer momento la necesidad de crear uno nuevo con participación de las tres comunidades educativas. Para ello se decidió contar con asesoramiento de especialistas en el mundo educativo y comenzaron las primeras sesiones de trabajo a principios del mes de junio.
En septiembre de 2023 se hará realidad la integración con el inicio de los cursos de 0, 1, 2 y 3 años y la incorporación de tres trabajadoras de Larramendi y Jesuitinas en nuestro colegio. Queda un curso intenso y apasionante para seguir dando pasos firmes que hagan crecer este proyecto sinodal evangélico en Donostia, una escuela familiar en la que el alumnado, las familias y el profesorado se relacionan de manera positiva y constructiva, desde el convencimiento de que las personas son irrepetibles, se desarrollan en comunidad, se hacen preguntas y están abiertas al aprendizaje y al compromiso con un mundo en cambio.
Entre las claves de este proceso integrador destacan la transparencia absoluta en los diálogos entre las tres instituciones y la confianza recíproca, el aval de los patronatos, la valentía y confianza de las instituciones, la selección de asesores externos de gran valía profesional y afines a nuestros idearios para acompañar en el aspecto administrativo, mercantil, laboral, educativo y de comunicación, el cuidado de las relaciones inter-centros, el apoyo del Gobierno Vasco, la implicación de los equipos directivos y de titularidad y, sobre todo, sabernos en manos de Dios…
Algo nuevo está brotando. Un proyecto esperanzador está en marcha en Donostia.